miércoles, 27 de mayo de 2009

De cine.- Los directores.- Luis Buñuel


Cualquiera a quien le guste el cine sabe que una película es, en general, el punto de vista del director, lo que lo hace una parte importantísima de la realización cinematográfica. Esto no minimiza el trabajo de los actores o el guión (super importante también) o la escenografía, fotografía y todo lo demás que conlleva la filmación de una película, pero dándoles la importancia que tienen quiero presentar a algunos de esos maravillosos creadores de este bien llamado Séptimo Arte, los directores.

Escogí a Luis Buñuel para iniciar este apartado dedicado a los directores por considerarlo uno de los más importantes y porque acabo de volver a ver "Bella de Día", bien, pues Luis Buñuel nace en Calanda, Aragón en España el 22 de febrero de 1900, recién estrenado el año y el siglo, y muere en la ciudad de México el 29 de julio de 1983. Después de graduarse en la Academia de Cine de Paris trabaja como asistente de los directores franceses Jean Epstein y Mario Nalpas.

En 1928 en unión de Salvador Dalí realiza la obra de arte surrealista "Un perro andaluz" con escenas impactantes como aquella de la navaja cortando un globo ocular, escenas que han sido alabadas o denigradas por los cineastas de las últimas ocho décadas.

Exiliado y señalado como persona nongrata por Franco vive en Nueva York de 1939 a 1942 trabajando en el Museo de Arte Moderno.

En 1947 llega a México donde filma "Gran Casino" y gana de nuevo la atención mundial con "Los Olvidados" una película comercial que , sin embargo, contiene elementos de su antiguo anti-catolicismo. En 1952 con "El" logra su ya añeja ambición de hacer una película sobre la locura irremediable. Después de varios años en México, en 1960 regresa a España a filmar "Viridiana". Cuando la censura del gobierno español observa de cerca la parodia de la "Ultima Cena" en la cual muestra a ladrones, mendigos e idiotas como los discípulos, Buñuel es, una vez más, prohibido en su tierra natal.

En 1962 filma "El Angel Exterminador", en 1966 "Bella de Día" y en 1972 "El discreto encanto de la burguesía" distinguiéndose cada uno por la exquisitez, la elegante decadencia, su incesante búsqueda de la belleza dentro de la fealdad y viceversa y su odio acendrado por todo lo religioso y lo establecido. En ese mismo año "El discreto encanto..."gana el Oscar a la Mejor Película Extranjera.

Su última película, en1977, fue "Ese obscuro objeto del deseo" Dirigió 32 películas, escribió varios de los guiones de las mismas, actuó en algunas y fue también productor de muchas.

Recordemos algunas de sus obras maestras: "Nazarin", "Simón del desierto", "Ensayo de un crimen", "La Vía Láctea" y por supuesto las ya mencionadas párrafos arriba. Les recomiendo que lo vean quien no lo haya visto y quién si, vuélvanlo a disfrutar.

Seguiré comentando sobre los directores en fechas próximas...Déjenme un comentario si están interesados en alguien en especial y lo incluiré. Les sugiero que lean su autobografía "Mi último suspiro". Hasta pronto.

lunes, 25 de mayo de 2009

De la boda...







El sábado 23 de mayo de 2009 se casó Adriana, mi hija más pequeña. Siempre habíamos vivido juntas hasta el mes de julio del año pasado que, por razones de comodidad, ( venía mi hermana a pasar el verano a nuestra casa y no cabíamos) nos separamos y cada una empezó a vivir por su lado, aunque seguimos en el mismo conjunto de casas a escasos metros una de la otra. Casi enseguida decidieron ella y su novio vivir juntos y hace un poco de tiempo quisieron formalizar su unión, casándose.

Yo no soy para nada defensora del matrimonio, pero entiendo que sigue siendo lo aceptado y que cuesta trabajo vivir de otra manera, además debía respetar su deseo y un poco contra mis creencias y otro poco a regañadientes lo acepté. Estos diez meses fueron difíciles pues no supimos superar nuestros puntos de vista y, hasta hace unos cuantos días hablamos, bueno realmente habló Adriana y me hizo ver desde su perspectiva lo que quería vivir. Gracias a Dios que ocurrió eso porque la relación madre-hija se estaba deteriorando gravemente y hasta estaba creando problemas con Daniela, mi nieta (hija suya) a quién siempre he dicho que considero mi hija-nieta pues la ví nacer y siempre había vivido conmigo, en fin que ahora me siento tranquila y con un enorme deseo de apoyar sin interferir.

Ese día, a pesar de los pequeños sinsabores que siempre ocurren por los nervios y las prisas, fué un día hermoso. Los anteriores había estado lloviendo desde temprano en la tarde pero el sábado fué soleado y bastante caluroso. Ella estaba hermosísima, tanto su vestido como el traje de Joel fueron de manta y la ceremonia se llevó a cabo en una iglesia de pueblo seguida de la comida también en el mismo pueblo (Xochitepec) muy pintoresco.

Estuvimos toda la familia acompañándola y disfrutando su alegría, estaba felíz y eso es lo que importa...que ella se descubra así, plena de felicidad.

domingo, 3 de mayo de 2009

De la Influenza y Juan Orol.


La supuesta "epidemia" de influenza porcina ha tomado caracteres de película de Juan Orol y al venir este "grande" del cine mexicano a mi memoria, ayudado por la recomendación de mi amigo Paco sobre la posibilidad de escribir algo sobre ese increíble personaje me puse a recordar, con apoyo de algunas páginas de la Web, al ínclito Juan Orol.

Su nombre completo fue Juan Orol García, nació en El Ferrol, Galicia, España el 4 de agosto de 1897, un verdadero Leo, y murió el 26 de mayo de1988. Alrededor de los ocho años lo llevaron a Cuba y luego a México.

Filmó 55 películas que son verdaderamente una oda al absurdo, en Francia lo premiaron por su agudísimo sentido del humor sin enterarse jamás de que lo que hacía era totalmente en serio.

Fue, principalmente, un personaje de los años cincuenta y como los personajes de sus engendros cinematográficos vestía como gángster, caminaba como gángster, hablaba como gángster pero no era un gángster sino un tipo con conocimientos elementales de cinematografía, muy poca cultura y unas ganas enormes de hacer dinero decidiendo que el nicho que más le podía rendir era el cine, ahí todo se valía. Un argumentista le escribió una trama de malosos, mariachis y rumberas y nunca más hizo otro género de películas.

Les contaré una anécdota de los años cincuenta, época de las grandes "churros" de charros pero también de producciones estelares de grandes directores como Roberto Gavaldón, Ismael Rodríguez, Emilio Fernández y Julio Bracho.

En una entrega de reconocimientos orquestada por una asociación de cronistas de cine celebrada en el cabaret "El Patio" con la asistencia de artistas, productores y directores del gremio se inicia a las diez de la noche la ceremonia con la presentación de los artistas y demás personalidades asistentes. Se escuchan las fanfarrias olímpicas para dar inicio a la entrega de preseas que fueron surgiendo una tras otra: "Mejor escenografía" Película: "Luchadores contra gángsteres" Escenógrafo: Juan Orol. El siguiente premio al sonido, luego al guión, después al primer actor, enseguida a la fotografía y finalmenta al director y al productor que fueron siempre una y la misma persona, Juan Orol. No hubo ninguna otra película reconocida. El ícono para el protagonismo femenino fue para Rosa Carmina, rumbera de teatro de revista y , por ese entonces, amiga íntima del señor Orol. Para finalizar el maestro de ceremonias pidió un nutrido aplauso para el patrocinador de aquella fiesta y de las preseas, "el distinguido, generoso y gran director Don Juan Orol"

¿No les parece maravilloso? Por eso André Breton, padre del surrealismo dijo que eramos "un país surrealista".

Aquí les va la lista de sus películas:

Ni modo... así somos (1980) .... actor
El tren de la muerte (En el tren de las cinco llegó la muerte) (1978) .... director, productor y guionista
Adriana del Río, actriz (1978) .... actor
México de noche (1974) .... actor
El fantástico mundo de los hippies (1970) .... director, actor, productor y guionista (coproducción con los Estados Unidos)
Historia de un gángster (1968) .... director, actor, productor y guionista (coproducción con Puerto Rico)
Organización criminal (1968) .... director, actor, productor y guionista (coproducción con Puerto Rico)
Pasiones infernales (La hija del sol) (1966) .... director, productor y guionista (coproducción con Puerto Rico)
Antesala de la silla eléctrica (1966) .... director, actor, productor y guionista (coproducción con Puerto Rico)
Contrabandistas del Caribe (1966) .... director, actor, productor y guionista (coproducción con Puerto Rico)
La virgen de la calle (1965) .... director, productor y guionista (coproducción con Puerto Rico)
La maldición de mi raza (1964) .... director, productor y guionista (coproducción con Puerto Rico)
El crimen de la hacienda (1963) .... director, productor y guionista (coproducción con Puerto Rico)
Sangre en la barranca (1962) .... director, productor y guionista
Bajo el manto de la noche (Destino de tres vidas) (1962) .... director, actor, productor y guionista
Loquita de amor (1960) .... productor (coproducción con España)
La Tórtola del Ajusco (1960) .... director, productor y guionista (adaptación)
Duelo en la cañada (1959) .... productor (coproducción con España)
Thaimí, la hija del pescador (1958) .... director, productor y guionista (adaptación) (coproducción con Cuba)
Zonga, el ángel diabólico (1957) .... director, productor y guionista (adaptación)
Quiéreme con música (1956) .... productor (coproducción con España)
Te odio y te quiero (1956) .... director, productor y guionista (adaptación)
Plazos traicioneros (1956) .... director, actor, productor y guionista
El farol en la ventana (1955) .... director, productor y guionista (adaptación) (coproducción con Cuba)
Secretaria peligrosa (1955) .... director, actor y productor (coproducción con España)
La mesera del Café del Puerto (1954) .... director, productor y guionista (coproducción con Cuba)
Bajo la influencia del miedo (Gangsterismo en el deporte) (1954) .... director, actor, productor y guionista
El sindicato del crimen (La antesala de la muerte) (1953) .... director, actor, productor y guionista (coproducción con Cuba)
Sandra (La mujer de fuego) (1952) .... director, productor y guionista (adaptación) (coproducción con Cuba)
La diosa de Tahití (Los chacales de la Isla Verde) (1952) .... director, productor y guionista (adaptación)
Hombres sin alma [tercera parte de la serie "Percal"] (1950) .... director, productor y guionista (adaptación)
Perdición de mujeres [segunda parte de la serie "Percal"] (1950) .... director, actor, productor y guionista (adaptación)
El infierno de los pobres [primera parte de la serie "Percal"] (1950) .... director, productor y guionista (adaptación)
Madre querida (1950) .... director, productor y guionista (adaptación)
¡Qué idiotas son los hombres! (1950) .... director y productor
Cabaret Shanghai (1949) .... director, actor, productor y guionista (diálogos adicionales)
Amor salvaje (1949) .... director, productor y guionista (diálogos adicionales)
El Charro del Arrabal (1948) .... director, productor y guionista
Gángsters contra charros (1947) .... director, actor, productor, guionista y compositor
El reino de los gángsters (1947) .... director, actor, productor y guionista
Tania, la bella salvaje (1947) .... director, productor y guionista
El amor de mi bohío (1946) .... director, actor, productor, guionista y compositor (coproducción con Cuba)
Una mujer de oriente (1946) .... director, actor, productor y guionista (adaptación)
Embrujo antillano (1945) .... codirector, productor y guionista (adaptación) (coproducción con Cuba)
Pasiones tormentosas (1945) .... director, productor y guionista (adaptación)
Los misterios del hampa (1944) .... director, actor, productor, guionista y compositor
Cruel destino (Allá en la frontera) (1943) .... director, productor y guionista (adaptación)
Siboney (1938) .... director, actor, productor y guionista (producción cubana)
Eterna mártir (1937) .... director, actor, productor, guionista y editor
El derecho y el deber (1937) .... director, actor, productor, guionista (adaptación) y editor
Honrarás a tus padres (1936) .... director, actor, productor y guionista
El calvario de una esposa (1936) .... director, actor, productor y guionista
Madre querida (1935) .... director, actor, productor y guionista (adaptación)
Mujeres sin alma (1934) .... codirector, actor, productor y guionista
Sagrario (1933) .... actor y gerente de producción

Como ven el hombre era versátil, podía hacer de todo y se atrevió a decir "He hecho en México lo que Bogart en los Estados Unidos..."

martes, 14 de abril de 2009

Continuamos con el artículo de Manuel Machín Gurría.
Un consejo fugaz y generoso: Comprad amor adolescente, hermoso, fruta de los mercados, venenosa, medio casi podrida, pero hermosa. Comprad ese amor,
recuerdo espeso y triste, con propina. Al crédito nocturno pagad moneda y gota.
Y por cambio exigid una noche redonda y un rostro dividido, abstraído en recuerdo de otros rostros buscados, cara que pagáis por no pagar el nombre, cara sin nombre paladar sin boca, voz que no tuvo timbre, vuelco de agua, voltereta alta, fruta de dos
mordidas que se arroja medio casi podrida, pero hermosa.

Dos amantes son dos cuerpos ciegos que se intuyen. La unión se logra. El hombre y la mujer se piensan uno. La espléndida conciencia que engañamos nos repite, sin embargo, que no es cierto. Y a los pocos minutos, cada uno recobra su aplastante respeto no tocado.

Cada edad tiene un rostro y una piel señalados, precisos, parecidos, pero jamás iguales en el amor que ofrecen y en el amor que aceptan. Los trece años son años en donde quien los ama debe tener cuidado de inventar nuevos juegos. Nunca debe reñir en forma abierta. ¿Los catorce? estupendos, un año más que trece. De los quince a
los veinte hay seis años iguales en todo salvo en algo que se apila en la vista. Rostro de trece, suave, cabellos largos, amor torpe y pequeño pecadito de leche. En los catorce, rostro que se marca en los labios con un beso no dado por mal coquetería. A los quince, ese rostro busca espejo y tragedia. Rostro de dieciseis, un rostro diligente, puntual en sus esmeros, con la sabiduría exacta de la entrega parca o desesperada segun sea necesario. Diecisiete, dieciocho, diecinueve...sin rostro, solo sus cuerpos
cuentan. Y los veinte, ventura de un rostro ya sabido y jamás agotado. La piel
es diferente de los trece a los veinte. Cada año que pasa se vuelve más desnuda.
Después de una edad metafórica, el amor pierde en río lo que gana en océano. Todas
poseen cierta cualidad de ahogo. Hasta la simple gota que cae del ojo de la mujer fea.

Siempre cambiar de sitio. Hace una breve noche no pude encontrar sitio donde construir mi choza y me quedé dormido en la intemperie.

Dos cuerpos humanos desnudos que se unen instándose a la mutua situación admitida. Facultad de elección donde los dos eligen la misma obligación desobligada.

Te quise, sí, te quise. Pero me quiso otra...

El hombre sabe. La mujer presume. Pero siempre los dos están de acuerdo en
ignorarse para repetirse. La imaginación amorosa está de más. Siempre es mejor
encender la luz por un momento y al apagarla confiar en la memoria.
¿Recuerdas?Es cierto. Yo tampoco. Ensayemos de nuevo.

Las manos lo hacen todo, hasta quedarse quietas. La mujer que no besa con
los ojos cerrados carece de la virtud del apoyo. Como si el sol espiara antes de salir para convencerse de que el día es propicio.

El amor físico, ese dolor ambivalente y rápido.

Llegar a viejo sin haber conocido el comercio carnal no es reprochable. Es sencillamente tonto.
El amor profesional supone incontables peripecias para quien lo vende y para quien lo compra. Las matemáticas siempre han sido enemigas de la fantasía. Uno por
dos...¿Acaso no es mejor pensar que arrojan uno?

La educación erótica es un mito. Los grandes amantes de la historia son autodidactas.

Dime que me amas. (Rápido, dilo rápidamente. que no se entere el aire)

El amor, ese admirable boceto de la rueda. En los ojos y por ellos, el rostro del que ama posee la facultad irreparable del vigía: puede cerrar los ojos si así lo
juzga conveniente. Aunque suponga la muerte colectiva.

Las dolencias de amores son lamentos que todos comprendemos en el grado
callado e íntimo del recuerdo. Escucharlas en otros, nos parece, sin
embargo, estúpido. Hay tres clases de hombres que las dicen con el idioma
intermedio entre el valor y el ridículo. Son ellos, el niño, el suicida y el
poeta. Los tres pertenecen a la misma raza de desvergonzados.

¿El amor? Ssshhh...calla, no existe. Es sólo una palabra cómoda para vestir
de lógica aquello que, por su naturaleza, está siempre desnudo.

sábado, 11 de abril de 2009

De encuentros y recuerdos.

Buscando papeles encontré un artículo de Manuel Machín Gurría que recorté de una revista cuando tenía 19 años, hace un largo tiempo. Cuando Ana, mi hija lo leyó, hace ya también un buen tiempo, lo encontró interesante y a mí siempre me gustó. Lo transcribo por deseo de compartirlo.

¿ Qué es el Amor ?

El tacto...ese pecado casi permanente.
Dos cuerpos humanos desnudos que se unen, instándose a la mutua razón disparatada. Las manos lo hacen todo. Hay una súplica de dos, que no se oye, porque ninguno de los dos la dice. Nada cuenta el amor, aún nombrándose.

Las manos lo hacen todo, laboriosas, dispares, esclavas de un derroche sin fatiga aparente, magníficas en todo lo que hacen, sueltas y atadas, lentas y rápidas de acuerdo con la hora. Y el amor nada cuenta, aunque lo haya. Deuda de dos, que cobra siempre y que a su modo , cada mitad del dos le paga al todo. Todo es una mitad y en dos mitades, con la mitad de la unidad se une, a veces, esa unión pasajera que se parte. Mujer y hombre, paralelos rebeldes, siempre cruzándose sin nudo permanente. Se habla del amor, se dicen cosas. Sin embargo, las manos lo hacen todo ... hasta la magia.

El aire y el perfume de dos que están unidos, son distintos en fuerza a cuando están ajenos. Hay algo que se mezcla. Hay algo que se filtra hasta lograr lo único: Un perfume y un aire que sólo son de "ese" cuando se une a "esa".

Entre dos una mirada de deseos, turba. Cuando uno de los dos baja la vista el otro en desconcierto, se avergüenza. Se deben colocar las dos miradas sin que flaquee la entrega prometida. Cópula curva aérea, la mirada. Cópula de dos aires, momentánea.

Un hombre, una mujer, dos caminantes, que en soledad husmean un refugio. Ya juntos se descubren la guarida. Y no es la misma cada vez su madriguera. Siempre cambian de sitio, eternos caminantes que hoy descansan juntos por una breve noche. Breve paso sin huella, brevísima guarida con distinto refugio. Siempre cambian de sitio. Hace una breve noche, yo edifiqué mi choza muy cerca de tus muslos.

Los mejores amantes son aquellos que después de estar juntos, cada uno bosteza su adiós por separado. La cama del amante tiene incontables nombres. Quien la visita presta su identidad efímera y la cama le roba del mote el apellido sin olvidar el ruido del instante en que habita. Luego cambia de forma por razón de la anécdota. De lecho a matorral no hay más diferencia que la que pueda haber entre techumbre y cielo. Hay diferente luz, de acuerdo. Por lo demás, no hay otra diferencia. La cama se desplaza junto con los amantes. No hay camas de mentira. ¿De amar cerca del mar, acaso es inventar, dormir sobre la arena?

El blanco es el color del amante en pudor. El amarillo tiene un tono que conviene porque el temor da paso al naranja que accede cuando pinta el amor y lo pinta en verde y ese verde de amor olvida el pudor, se desviste en azul y se enfría en morado. A menos que reciba el color encendido de un rojo enamorado.

El amante es curioso: Diviniza a la amada. Ya sea doncella o no, la diviniza. El nicho, sin embargo, debe prestarlo ella.

Si, sí, no me lo pidas más, ahora te lo digo, espera, aguarda un poco, mira qué fácil es ... Te amo.

Un joven casi niño y una niña muy joven. Es la primera vez. Han transcurrido tres horas y aún están hablando. Hasta que algo termina. Y logran, majestuosos y torpes, aceptar su instinto en el silencio.

El agua, la saliva, los sudores, líquidos del amor. En la violencia, el agua, la sed lúbrica, lubrica. Se suda en el empalme, una embestida siempre es más fácil si líquida resbala. Y al final, con un grito, la saliva presta a la boca un manantial de triunfo.

Hay otros líquidos hermosos ... como el vino.
El vino es para los amantes como el valor del ave que nunca se aventura hasta saber del ala. Líquido nuevo, el vino, como un líquido mutuo que en el calor se eleva dando valor al lance. El ha alistado el pico y ella se abre de alas. ¿No fué razón de vino ese vuelo embustero? ¿No fué trampa de vino ese color de lanzas? De no haberse bebido ni el hombre se decide ni la mujer despega. Y ya dentro del vino como uno se embriagan y aletean sedientos entre nubes de sábanas.
El vino, como todo lo que llegó después, sobra el decirlo, no es indispensable.

Los amantes se duermen. Un hombre, una mujer, dos caminantes que en soledad husmean un refugio. Siempre cambian de sitio, brevísima guarida con diferente sueño. Hace una breve noche, yo edifiqué mi choza muy cerca de tu cuello.
No hay rostro que más dure que el rostro que se deja. Siempre cambiar de rostro. Hace una breve noche yo edifiqué tu rostro muy cerca de otro rostro. Yo siempre fuí más yo cuando estuve contigo. Y tú fuiste más tú, cuando estuviste presa de nuestra cara anónima y bicéfala.

Los tríos amorosos no son favorecidos porque, en su mayoría, uno de los tres participantes resulta poco diestro, en desventaja.

A poco, se silencian esas palabras cálidas, esdrújulas y cálidas, que se dicen con fiebre. Se silencian las bocas que las dicen humeantes porque a tragos se ahogan cuando se tragan ambos en el sorbo sonoro de un beso de campanas. A poco, se silencian, campanario y garganta. ¡Qué jadeos y alivios! ¡Qué mudas desbandadas toman las bocas tensas cuando su voz termina!

Dos cuerpos humanos desnudos que se unen, instándose a la mutua locura razonada. Las manos lo hacen todo. Cada poro es un hueco, donde se anida un eco. Dialogar de pequeñas chispas enloquecidas que encuentran su razón al chispear la unión de dos cuerpos jinetes. Las manos lo hacen todo, espuelas que se hincan para darle a la monta un no se qué de absurdo, un ignoro qué cosa de hechizo y brujería. Y se monta, se montan las manos sobre el día que la hora no importa, cualquier hora es la buena para domar suspiros. La planicie es inmensa, dura lo que uno quiere.

Siempre se habla de miedo cuando se habla de amores. El sobresalto espera. La noche es buena hora y cualquier hora es buena. Si de noche te amo, te pierdo con el día y al amarte de día la pérdida es mayor porque llega la noche a la cama vacía.
Una vez en tres meses. Tres meses con frecuencia. A veces en tres meses una vez cada día. En meses, vez con vez, ninguna vez había. A veces, una vez, como que un mes se iba. Y otro día una vez, dos, tres veces seguidas. Todo es cosa de números. Una vez, otra vez. Y cada vez distintas.

Promesas de contacto, entre ignorados cuerpos prometidos por la forma de un cuerpo adivinado debajo del vestido. La audacia del amor es increíble.
No siempre me acosté con otro cuerpo. A veces copulé vientre con hueco al paso de una sombra que pasaba entrepiernada al paso de un recuerdo.
Se unen las palabras, uniones no tocadas donde todo se vale. Se paga antes y después se sale.
La pérdida ordenada y la ordenada pérdida. Qué rápido te fuíste después de los desórdenes. Hace una breve noche yo edifiqué mi choza muy cerca de tu oreja y lo único hablado fué una breve palabra nocturna y breve . . . ¡óyeme!

No hay métodos posibles que aseguren la rectitud sin mácula en dos que se conocen. Aparte de sus cuerpos, dos fantasías combaten y en ellas, siempre se muestra alguna perversión, aún pequeña.

La plenitud del beso está en las manos.

Hasta aquí llego hoy, el resto lo transcribiré el lunes.

De visitas y regalos.


Ayer estuvieron por aqui Frank y Mariana, su esposa. Vinieron a pasar el día con parientes aqui en Cuernavaca- ciudad de la que debe uno salir en Semana Santa, pues se pone imposible con la cantidad de visitantes de vacaciones- el hecho es que aqui estuvieron y pasaron a decir "Hola" y a hacer entrega de la película que me dejó autografiada mi admirado Edward James Olmos.

La película en cuestión es "Zoot Suit" o "Fiebre Latina" como le pusieron en México, una de las primeras con un papel importante. Representaba al arquetipo del "Pachuco" en esa famosa obra de teatro sobre una falsa acusación contra unos mexicanos en la época de la Segunda Guerra Mundial, llevada después a la pantalla con él como "El Pachuco". Me encantó desde que la ví hace ya muchos años, la he vuelto a ver siempre encontrando cosas nuevas y sin imaginar que algún día tendría contacto con él por medio de Mariana, su prima hermana y esposa de Frank. Hoy la volveré a ver, a disfrutar las actuaciones, la música, las canciones, en fin toda la película.

Aquellos a quienes les guste el cine no dejen de verla, búsquenla y disfrútenla. Aquellos que ya la vieron, vuélvanla a ver, sé que les gustará más todavía.

¡Viva el cine!

miércoles, 1 de abril de 2009

De musicales.

Hay mucha gente a la que le aburren los musicales, a mí me gustan mucho. Desde "Cantando en la lluvia" que me llevaron a ver mis papás hace ya un montón de tiempo y que he vuelto a ver no sé cuantas veces, pasando por "South Pacific", "West Side Story", "El hombre de la Mancha", "El violinista en el tejado", "Siete novias para siete hermanos", y las maravillosas óperas-rock, "Jesucristo Superestrella", "Godspell", "Los paraguas de Cherburgo", "Tommy", y "Hair".

No podemos olvidar las dos creaciones de Julie Andrews, "Mary Poppins" y "La novicia rebelde" y a Judy Garland "El Mago de Oz" y a Liza Minelli "Cabaret".

También de Julie Andrews "Victor/Victoria" y por supuesto a Yul Brynner en "El Rey y yo"

Este es un apartado sumamente prolífico, ¿quién podría dejar fuera a Rex Harrison y Audrey Hepburn "My fair lady"?

Y de los 50s. "Gigi", "Daddy long legs", "Lili" de Leslie Caron, "Alta Sociedad" de Grace Kelly, Bing Crosby y Frank Sinatra y ya en nuestro tiempo, en 2008, "Mamma mia".

Ahí les dejo, pues, más tarea, traten de encontrar algunas de estas películas, ustedes los que disfrutan un buen musical y los que no, hay mucho que ver en todas las otras ramas de este maravilloso mundo del celuloide...las seguiremos comentando.