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viernes, 19 de junio de 2009

De Aniversarios

Aquí viven Adriana, Daniela y Joel

Y... aquí vivo yo

Hoy hace 4 años que llegamos a Cuernavaca. El primer sitio en el que vivimos era muy chiquitito y a pesar de eso aguantamos ahí, unas encima de las otras, un año y 4 meses; después nos cambiamos a este hermoso conjunto de 4 bungalows y una casa, además de la casa del dueño y la de su hija y su familia que administran el lugar. Al principio vivíamos Adriana, Daniela y yo en el bungalow donde se quedaron ellas y se agregó Joel (el marido de Adriana) y yo me mudé al que ocupo ahora, a raíz de la venida de Lourdes, mi hermana, el año pasado.
Estoy feliz de vivir aquí y espero que si tengo que mudarme sea porque pude adquirir una casita para mí.
Me encanta Cuernavaca, su clima, su gente, sus actividades, la cercanía con el DF, su vegetación, el que llueva de noche... ¿se nota que es aquí donde quiero quedarme hasta que me toque dejar este plano?

viernes, 30 de enero de 2009

De aniversarios luctuosos.

Enero es uno de los meses en que tengo varios seres queridos que recordar en los aniversarios de su muerte. El 24 mi abuelo paterno, mi Papá Pepe, que después de haber sido un abuelo lejano, en sus últimos años aprendí a entender un poco cual era su motivo para ser tan egoista y si no a quererlo por lo menos a simpatizarme. Murió hace 44 años.
El 27 mi tía Alicia, única hermana de mi papá con la que tampoco tuve una muy buena relación y, que a su muerte, al quitar su casa encontré que a lo mejor hubiéramos sido buenas amigas; por alguna razón no fué así y lo siento, más por ella que por mi, pues no tuvo hijos y quizá mi cercanía hubiera paliado un poco la ausencia que debe haber sentido por su falta. Murió hace 25 años.

Y más determinante aún, el 28 murió mi madre. Mujer excepcional, buena sin alarde, llena de paciencia, poco expresiva pues no le enseñaron a serlo aunque muy cariñosa con los niños pequeños y sumamente respetuosa del derecho de los demás. LLevó una vida en la que hubo de todo, millonaria de niña y jovencita, conoció la miseria después en sus años de casada, miseria tanto económica como emocional, sufrió el abandono de mi papá por unos años, mismos en los que murió su madre, se vió obligada a recibirlo nuevamente por hambre, porque nosotras, mi hermana y yo, pudiéramos vivir en una mejor situación, pero nunca se recuperó del todo. A pesar de eso nos dió una buena vida, nunca nos habló mal de mi papá, nos enseñó a quererlo y a respetarlo y llegó a los 50 años de casada con él en más o menos paz. Murió hace 16 años y cada día la recuerdo de una forma u otra, "como decía mi mamá...", es una frase muy común en mis labios, en fin que está presente siempre.

Aqui estás conmigo siempre mamá...

miércoles, 15 de octubre de 2008

De Cumpleaños

Hoy cumpliría mi padre 97 años, murió poco antes de cumplir 81. Nació en un pueblito de los Altos de Jalisco llamado Teocaltiche muy cerquita de Aguascalientes donde realmente vivió desde muy pequeño, ahí estudió la primaria y luego en San Antonio, Tx., High School, volviendo a Aguascalientes para estudiar lo que, en ese entonces se llamaba, Tenedor de Libros y después se llamó Contador Privado, carrera que odió siempre; a él lo que le gustaba eran las Relaciones Públicas y principalmente la hotelería.
Justamente trabajando en un hotel en Cuernavaca conoció a mi mamá que en ese tiempo vivía ahí. Lo demás pues, ya se lo imaginan, decidieron casarse y empezar una familia de la cual descendemos mi hermana Lourdes y yo que, me continué en mis tres hijos, Ana Delia, Rubén y Adriana y en mis cinco nietos, por órden de aparición, Raymundo, Angélica, Estefanía, Ana Daniela y Mariana.
Volviendo a mi padre, sus dos amores fueron la lectura y la música. Tenía un gran amor por los libros, de los que todavía conservamos muchos ejemplares y se podía pasar las tardes oyendo a Beethoven.
Cuando mi hermana y yo eramos chicas, al volver de una temporada alejado de nosotras, nos contaba historias del Rey Arturo, de ahi mi gusto por este personaje y nos cantaba con una bonita voz de barítono canciones antiguas: Marchita el alma, Princesita, A la orilla de un palmar y nos enseñaba a apreciar lo bello dela vida.
Hoy te recuerdo papá como muchas veces a lo largo de estos años sin ti.